HOMBRES BUENOS EN LA CAMA
¿CUÁNDO UN HOMBRE ES BUENO EN LA CAMA?
Ser bueno en la cama es un arte, que o bien viene de fábrica, o como la mayoría de las cosas en esta vida, se puede aprender y/o perfeccionar.
Mucho se ha escrito sobre las características que tiene que tener un buen amante. Lamentablemente, no es fácil encontrar hombres que sean capaces de satisfacer plenamente a una mujer y hacerla llegar a las cimas más altas del placer; por ello, y basándonos tanto en experiencias propias como ajenas, vamos a intentar llegar al quiz de la cuestión de la forma más explícita posible:
CREAR EL DESEO: El deseo no empieza en la cama, sino mucho antes. Ya lo decía el gran Burkowsky: “ Follar la mente de una mujer es un vicio refinado para los entendidos; todos los demás se conforman con el cuerpo”.
El deseo empieza con una mirada, una sonrisa, un roce casual, un mensaje, una conversación; todo aquello que crea el deseo hacia alguien, es el inicio de todo lo que viene después. Ni siquiera el más intenso de los orgasmos puede darse si antes no ha sido recreado en nuestra mente. El buen amante es el que crea en la mujer las ganas de poseerla, mucho antes de que ni tan siquiera haya llegado a tocarla.
CADA MUJER ES DIFERENTE: Es un error tratar a todas las mujeres por igual o pensar que a todas les excita lo mismo. Cuando el juego del placer comienza, el buen amante es aquel que identifica rápidamente lo que a su pareja le gusta.
Bien es cierto que cada mujer es un mundo, y hasta podríamos decir que no hay dos mujeres iguales; las hay más agresivas, más dóciles, más dulces. Por ello, el buen amante se mimetiza rápidamente y le da a su pareja lo que quiere, y lo que es más importante: De la forma que ella quiere.
LO IMPORTANTE NO ES LA META, SINO EL CAMINO: El buen amante sabe que el fin no es llegar al orgasmo, sino todo lo que conduce a él; por ello, nunca tiene prisa, sino todo lo contrario: Juega con ella, le hace desear cada minuto, saborea el momento y lo más importante: Se lo hace saborear a ella. Todo aquel que se precie de ser un buen amante disfruta tanto o más que su pareja, porque dando placer, él también lo recibe.
SEXO ORAL: Aquí seremos contundentes: Sin sexo oral, no hay buen amante. Según los estudios, solamente el 3’3% de las mujeres logra tener un orgasmo vaginal. Aunque la mayoría de los hombres lo saben, muy pocos se encargan de dar placer de otra forma que no sea a través de la penetración. La estimulación manual del clítoris puede llevar al orgasmo, sin embargo, el sexo oral proporciona un placer que no proporciona la manipulación. El buen amante sabe dar mucho placer a través del sexo oral, y lo más importante: Disfruta haciéndolo, no existe el reloj para él y recibe el mismo placer que da. Son muy pocos los hombres que saben verdaderamente dar placer a través del sexo oral, por ello, nos atrevemos a decir que si encuentras a uno de ellos, habrás encontrado un espécimen en alto peligro de extinción.
HABLAR EN LA CAMA: El buen amante dice lo que le gusta y cómo le gusta, sabe hablar de forma erótica y hacer las delicias de su pareja a través de las palabras. Está totalmente deshinibido y dice sin tapujos ni filtros lo que piensa, lo cual lleva a su pareja al grado máximo de excitación.
ALTERNA LOS ESTADOS: Acariciar con besar, lamer con penetrar, dominación versus dulzura. El buen amante varía el ritmo del acto en función de las circunstancias. Juega sus cartas y se adapta al escenario, ya que no siempre puede apetecer lo mismo. A veces queremos más pasión y otras simplemente ternura. Que nuestra pareja sea capaz de anticiparse a nuestras necesidades, es clave para alcanzar un alto grado de satisfacción en el dormitorio.
Un buen amante es aquel que conquista la mente de una mujer antes de conquistar su cuerpo. No es algo meramente físico, como muchos pueden creer, sino que va mucho más allá. El hombre que sabe amar a una mujer, sabe cómo hacer que su cuerpo se estremezca de placer sin apenas tocarla. El final en este caso, no es lo más excitante, sino todo lo que lleva a ello.
¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!




