MIEDO A LAS RELACIONES AUTÉNTICAS

Imaginemos una situación típica: Conoces a alguien, con el cual tienes muchas cosas en común ( Edad, gustos, hobbies, valores…). Comenzáis a conoceros y sientes que el otro tiene aquello que estabas buscando. Las cosas no pueden ir mejor, hasta que en una conversación, te dice: «La verdad es que estamos fenomenal, pero en este momento de mi vida, no quiero nada serio….»

Ver las imágenes de origen

Como poco, se te puede quedar esta cara de póker. Si todo va bien, ¿A qué viene de repente ese frenazo en seco, si la velocidad y el paisaje estaban siendo perfectos?… ¿Qué problema hay en que las cosas sigan avanzando, ahora que por fin hemos encontrado lo que ambos estábamos buscando?

Aquí hay dos posibilidades: O que sea una excusa ante la falta evidente de interés ( Te quiere, pero sólo como una amiga), o la que nos lleva al tema de éste artículo: TENER VERDADERO MIEDO AL AMOR.

Bien por heridas pasadas o por miedo a perder nuestra tan ansiada Libertad, rehusamos a sentir todo aquello que estamos deseando sentir. Buscamos una relación auténtica desesperadamente, pero cuando ésta llama a nuestra puerta, echamos el cerrojo blindado para asegurarnos de que nadie entre. Nos enzarzamos en conversaciones por teléfono o whatssap durante horas, en vez de quedar y mirarnos a los ojos para decirnos en persona todo aquello que sentimos, porque si esa persona está a nuestro lado, ya se convierte en alguien real, y eso es lo que no queremos.

Ver las imágenes de origen

Queremos tener a alguien con quien viajar los fines de semana, quejarnos los lunes, reírnos los martes, ir al cine los miércoles y salir a tomar algo los jueves. Interactuamos en redes sociales con la esperanza de encontrar a la persona adecuada, invirtiendo más tiempo en nuestros perfiles que en nuestra personalidad; nos enviamos mensajes de texto subidos de tono o nos enredamos en conversaciones de teléfono insustanciales, en las que nadie es ganador, para evitar de esta forma tener una conexión auténtica; actuamos de forma indiferente y nos mostramos poco disponibles emocionalmente, para que no se nos note el más mínimo atisbo de querer una relación de verdad.

Ver las imágenes de origen

Queremos la fachada de una relación, pero no queremos el esfuerzo que implica tenerla; queremos coquetear, pero no que se convierta en algo serio; queremos alguien que nos de la mano, pero no le dejamos tocar nuestro corazón; queremos oír frases cutres de ligoteo, pero no queremos que nos conquisten de verdad; queremos promesas, pero no compromiso real; queremos celebrar aniversarios, pero sin los 365 días de esfuerzo que ello implica; queremos un «felices para siempre», pero no queremos esforzarnos aquí y ahora; queremos tener relaciones profundas, pero no nos molestamos en atravesar la superficie; queremos un amor de campeonato, pero no estamos dispuestos a entrenar; y de esta forma, queremos seguir persiguiendo la idea del amor, pero no queremos caer en ella.

Ver las imágenes de origen

A pesar de buscar a alguien que nos haga sentir, sólo ofrecemos lo que da derecho a un roce ocasional, que nos haga vivir la ilusión de que tenemos una relación, pero sin tenerla de verdad; nos queremos llevar todas las recompensas, pero sin asumir ningún riesgo; todos los beneficios, pero sin ningún coste; sentir que conectamos con alguien lo suficiente, pero no demasiado; comprometernos sólo un poco, pero sentir al cien por cien; y cuando parece que la cosa empieza a ir en serio, huimos, nos escondemos y nos vamos. No queremos abrirnos, ni ayudar al otro a abrirse; nos gusta la idea de querer a alguien a pesar de sus defectos, pero no le dejamos ver ni siquiera un atisbo de nuestro auténtico yo.

Y al final, nos cruzamos de brazos, enfadados y frustrados porque no encontramos a nuestra media naranja. ¿Dónde está la relación que merecemos?, ¿Dónde está el amor verdadero que nos han prometido y que siempre tiene un final feliz?. Estamos aquí y hemos participado, entonces, ¿Dónde está al menos, nuestro premio de consolación?

Ver las imágenes de origen

La respuesta es muy simple: TODO LO QUE QUEREMOS Y BUSCAMOS, ESTÁ AL OTRO LADO DEL MIEDO. En el momento que nos permitamos sentir y dejar que el otro entre en nuestras vidas, quitándonos esa pesada coraza con la cual fingimos no querer nada, empezaremos a dejar fluir todo el proceso. Por muchos logros profesionales y personales que obtengamos, no hay nada como encontrar a alguien con quien poder compartir tus alegrías, miedos y todo aquello que forme parte de ti. Cuando amamos, nos sentimos completos, y cuando somos correspondidos, la dicha es inigualable. No tiene porqué ser perfecto, simplemente es nuestro y sólo por eso, ya es sublime.

No le des la espalda al amor. Baila como si nadie te estuviera viendo. Ama como si nunca antes hubieras amado. Al final de nuestros días, eso será lo único que verdaderamente cuente.

¡¡¡ FELIZ SEMANA !!!